domingo, mayo 13, 2007

El Sochaux gana a la épica

El final de temporada en Europa se está abonando al infarto. Buena prueba de ello es la final de la Copa de Francia que se disputó anoche en el Stade de France de París y que midió a Olympique de Marsella y FC Sochaux.
Los marselleses llegaban con la vitola de favoritos por equipo e historial (10 copas, el equipo que más títulos había conseguido por delante de PSG con 7 y Saint Etienne con 6). En las rondas anteriores se habían deshecho de Cambrai, Le Mans, Olympique de Lyon, Vannes y Nantes.
El equipo de Montbeliard llegaba a su quinta final tras perder vencer solo en una (en 1937 ante el Estrasburgo) y perder las 3 restantes (ante Le Havre en el 59, Olympique de Lyon en el 67 y Metz en el 88). En las rondas anteriores habían eliminado a Saint Etienne, Lyon La Duchere, Mónaco, PSG y Montceau.

Albert Emon disponía de todos sus efectivos para la gran final y colocaba un once sin sorpresas con Cédric Carrasso en puerta, Habib Béye como lateral diestro y Taye Taiwo como lateral zurdo, con Julien Rodriguez y Ronald Zubar como centrales, Lorik Cana en el medio centro acompañado de Modeste M'Bami, Franck Ribéry en la media punta y Samir Nasri como volante zurdo y Mamadou Niang en el extremo diestro escudando a Djibril Cissé, en punta.
Alain Perrin tampoco variaba mucho su once titular situando a Teddy Richert bajo palos, Stéphane Pichot como lateral diestro y Dusko Tosic en el zurdo, Rabiu Afolabi y Jérémie Brechet en el eje de la defensa, Jerôme Leroy, Guirane N'Daw y Romain Pitau en el centro del campo con Karim Ziani en la media punta y Sébastien Grax y Moumouni Dagano en punta. La única baja destacable era la del brasileño Álvaro Santos, lesionado.

El "OM" golpeó primero y bien pronto. Nasri recibía en el minuto 5' un balón de Taiwo y asistía a la entrada de Cissé ligeramente escorado a la izquierda y cerca de la línea de fondo, inventándose un pase de fantasía en "semisombrero". El delantero cedido por el Liverpool remataba de cabeza al fondo de las mallas sin oposición alguna en un monumental despiste defensivo. Locura en Saint Dennis de los miles de aficionados marselleses desplazados y síntoma que esa final se la llevaría sí o sí el Olympique a Marsella.
Pero en fútbol no hay nada ganado de antemano y, pese al prematuro gol en contra, el Sochaux no se amilanó y empezó a apretar, estando muy cerca de empatar tres minutos después con una vaselina de Grax a un adelantado Carrasso que pegó en el larguero. El gol se intuía en el ambiente y llegó ya entrado el segundo tiempo, en el minuto 67', con otro remate de cabeza en otro fallo en la marca, esta vez de Ronald Zubar al delantero del Sochaux Dagano que alojaba al interior del marco de Carrasso un buen servicio desde la derecha.
El encuentro llegaba a la prórroga y la emoción no hacía más que comenzar. Maoulida recogía desde la derecha un balón rechazado por la defensa del Sochaux poniéndosela en bandeja a Cissé, de nuevo solo en el interior del área, que con otro buen remate de cabeza ante un "vendido" Richert ponía el 2-1 en el marcador.
El Olympique respiraba tranquilo. Era el minuto 98 y ese tanto debía suponer un duro mazazo para un modesto equipo como es el Sochaux finiquitando la final. Pero, de nuevo, la épica del fútbol volvió a surgir. El ex-Liverpool Anthony Le Tallec entraba por Dagano y a 5 minutos del final del tiempo extra igualaba la contienda. Ziani se hacía con un balón en la frontal del área. Con todo el tiempo del mundo ante la falta de asedio defensivo colgaba un pase a la entrada de Le Tallec que burlaba la marca de Taiwo y, de nuevo de cabeza (los 4 goles fueron así), colocaba el balón muy cerca de la base del poste izquierdo, lejos del alcance de Carrasso que hacía inútil su estirada.
Milagro que hacía enloquecer al técnico Alain Perrin y a todos los jugadores del Sochaux y, esta vez sí, mazazo enorme para el "OM" y sus aficionados que afrontaría la tanda de penaltys sin demasiadas garantías morales.
Olympique y Sochaux marcaban sus primeros lanzamientos. Le Tallec ponía el 2-1 en la tanda antes que Maoulida viera como su disparo en "paradinha" por el centro fuera detenido por Richert. No se producían fallos en los cuatro lanzamientos posteriores (2 por equipo) hasta la quinta ronda, en la que Cédric Carrasso detenía el lanzamiento del ex-Real Sociedad Bréchet. Esperanza en el banquillo marsellés que tenía la opción de llevar el encuentro a una segunda tanda si convertía su quinto lanzamiento. Samir Nasri se hacía con el balón. El joven "mago", el nuevo "Zidane", asumía la responsabilidad y colocaba el balón en el punto de penalty. Nasri no fallaba y con 4-4 se llegaba al fin de la primera tanda. Volvía a abrir el Sochaux y Philippe Brunel no fallaba engañando perfectamente a Carrasso. Era el turno de Zubar, sin duda un jugador en absoluto especialista en ese tipo de lanzamientos. Y el central dió viva cuenta de sus carencias a los 11 metros viendo atajado su disparo por Teddy Richert, que acertaba en la estirada a su izquierda dando la final al Sochaux.

El club de Montbeliard se hacía así con su segunda copa y su quinto título importante tras las ligas de 1935 y 1938, la mencionada copa de 1937 y la copa de la liga de 2004 poniendo colofón a una más que buena campaña en la que conserva intactas las opciones de clasificarse para Liga de Campeones (a falta de 2 jornadas para el final de la Ligue 1 es quinto a 2 puntos del Lens, tercero. El Olympique pierde su segunda final consecutiva (la pasada campaña cayó ante el PSG por 2-1) e incrementa su desdicha sin un título en los últimos 14 años.

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